¿QUÉ HACEMOS CON LOS DESECHOS Y RESIDUOS EN UNA OBRA?

Aún queda mucho por hacer, vivimos en un mundo cada vez más preocupado por la sostenibilidad. El sector de la construcción puede ser un gran aliado del medio ambiente si se aplican  buenas prácticas en la obra que van desde el uso de materiales sostenibles hasta la correcta gestión de los residuos. Precisamente de esto último, de los desechos y escombros que se producen en la obra, es de lo que queremos hablaros en nuestro post de hoy.

¿Qué son los residuos?

Según la Real Academia de la Lengua, el término residuo hace referencia a lo que resulta de la descomposición o destrucción de una cosa; parte o porción que queda de una cosa. Por tanto, nos referimos a  aquellos restos que quedan en la obra y que se generan durante la construcción y demolición.  Estos suponen un gran impacto, ya que suelen ser muy heterogéneos y haber gran volumen.  Antes de conocer cómo se realiza la gestión de residuos, es necesario conocer cuáles son los diferentes tipos que existen y cuáles son las características que los diferencian.

  • Residuos inertes: en primer lugar encontramos una serie de residuos que no presentan riesgo alguno y que no contaminan las aguas ni el suelo.  Ejemplo de ello son ladrillos, tejas, azulejos, hormigón endurecido o mortero endurecido.
  • Residuos no peligrosos. Son los que por su naturaleza pueden ser tratados o almacenados en las mismas instalaciones que los residuos domésticos.  Si son menos de 10.000 toneladas al año no es necesaria autorización para producirlos. Entre los residuos no peligrosos encontramos materiales hechos de papel, metal, cartón, madera o plástico como lonas y cintas de protección no reutilizables, conductos y canalizaciones, marcos de ventanas o desmantelamiento de persianas
  • Residuos peligrosos.  Los materiales que conforman los residuos peligrosos son perjudiciales para la salud y dañan el medio ambiente. Por ello,  es indispensable contar con una autorización de administración pública para poder producirlos. Son residuos peligrosos envases y restos de aceites, lubricantes, líquidos de freno, combustibles, desencofrantes, anticongelantes y líquidos para el curado de hormigón, adhesivos, aerosoles y agentes espumantes, betunes con alquitrán de hulla, decapantes, imprimaciones, disolventes y detergentes, madera tratada con productos tóxicos, pinturas y barnices, silicona y otros productos de sellado, tubos fluorescente, pilas y baterías que contienen, plomo, níquel, cadmio o mercurio entre otros.

 

¿Qué están las constructoras obligadas a hacer en materia de residuos? 

  • Asegurar de que la empresa lleva los residuos a una planta o gestor autorizado.
  • Separar  materiales para el reciclaje posterior.  Gracias a una selección  y recogida selectiva disminuye el volumen aparente de residuos generados. Al mismo tiempo se conforma una imagen de orden y de control general en la obra. Además esta es la única manera de poder llevar a cabo una gestión responsable de los residuos peligrosos.
  • Elaborar un plan de gestión de residuos (PGR). En este deben aparecer los datos del productor, una estimación de la cantidad de residuos generados,  datos del gestor autorizado que se va a contratar, información sobre el tratamiento o gestión de los residuos, presupuesto y medidas a tomar para su reducción, gestión y control.

En este punto, al igual que en el resto de trabajos, el jefe de obras juega un papel clave. Este será el encargado de supervisar el correcto cumplimento de las acciones que se indican en el PGR.

 

¿Dónde llevar los residuos?

Es muy importante contratar a un  gestor autorizado.  No obstante, la constructora no puede desentenderse en este punto sino que también es necesario que se asegure de que la empresa contratada realmente lleva los residuos a un punto limpio. Por ello además  de la documentación básica a pedir (entre la que debe aparecer el documento de alta por parte de las administración como gestor de residuos autorizado), es imprescindible añadir también un certificado mensual de entrega de residuos en el que se detalle la cantidad y el tipo de residuo entregado, los datos del productor, del transportista y la valorización de los residuos para conocer bien qué es lo que hace la empresa con los residuos una vez salen de tu obra.

 

¿Qué podemos llegar a hacer para que haya menos residuos?

Aunque el uso de nuevas tecnologías menos contaminantes y de materiales sostenibles  es importante  para avanzar y cuidar el medio ambiente, también es posible reducir el impacto que generan las obras para conservar nuestro entorno a partir de unas buenas prácticas en los procesos de producción. Por ello, plantearse minimizar los residuos desde el minuto cero puede llegar a ser un buen punto de partida.  Y es que parece bastante inteligente pensar que el  mejor residuo es aquel que no se genera. Por tanto, podemos resumir las buenas prácticas en la adopción de esta serie de medidas y operativas:

  1. Reducir en lo posible el uso de materiales.
  2. Minimizar la generación de residuos.
  3. Reutilizar los materiales.
  4. Reciclar los residuos.
  5. Recuperar la energía de los residuos (valorización)
  6. Enviar la cantidad mínima de residuos al vertedero

 

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