¿QUÉ ES EL PAVIMENTO PODOTÁCTIL?

Si nos fijamos en la superficie de los pavimentos de la vía urbana, veremos que hay lugares donde se observan unos puntos en un relieve regular. Estos puntos sobresalientes guían y alertan de posibles obstáculos a los peatones invidentes o con visibilidad reducida y sirven como referencia informativa a la hora de transitar por dicha vía o realizar un trayecto mediante la identificación de los puntos con el calzado o el bastón. Este relieve es característico del pavimento podotáctil y, a continuación, daremos los detalles que definen a este tipo de pavimento y desmuestran la importancia que tienen para promover y facilitar la accesibilidad de todas las personas que hacen uso de las vías urbanas de una ciudad.

 

¿Qué consideramos un pavimento podotáctil?

 

Entendemos como pavimiento podotáctil a la superficie del pavimiento que contiene un relieve y un color diferenciados del resto de la superficie, con el objetivo de guiar y advertir en el trayecto a las personas invidentes o con visibilidad reducida del lugar por el cual van transitando. También conocida como banda de vigilancia, la superficie podotáctil está orientada hacia peatones con algún tipo de discapacidad visual y planeada para que éstos puedan fácilmente reconocer a través del calzado o bastón los obstáculos que supongan un peligro real para ellos, como el acceso a un paso peatonal, el acercamiento a un borde de andén de vía de tren o la subida a la acera, así como la entrada a un cambio de nivel en un bordillo o la aproximación de unas escaleras.

 

¿Qué criterios diferencian a los pavimentos?

 

Existen distintos tipos de pavimentos podotáctiles, aunque todos tienen en común la repetición de un patrón regular de relieve que sobresale unos milímetros de la superficie del resto del pavimento. Estos patrones pueden tener forma de púas, tetones o botones y sus materiales suelen ser el concreto o el caucho. En términos generales, los pavimentos podotáctiles se fabrican en base a la silueta de un rectángulo o de un cuadrado de 5 milímetros de espesor, que se utilizarán para ser incrustados como recubrimientos.

 

A continuación, detallamos los dos tipos de suelos podotáctiles que se utilizan en la actualidad:

 

  1. Pavimento direccional o indicador de elementos

 

Está formado por piezas continuas alineadas en canales rectos y paralelos con una profundidad de 5 milímetros como máximo. La silueta debe quedar a modo de relieve de forma que la parte más profunda de la acanaladura esté situada al mismo nivel que el resto del pavimento. Según dicta la normativa establecida, recogida en la UNE 127029, este tipo de pavimento direccional o indicador debe emplearse en las siguientes situaciones:

 

  • Indicación de elementos de cambio de nivel en itinerarios accesibles
  • Indicación de la situación de elementos del transporte público en la vía urbana
  • Unión de dos líneas edificadas
  • Realización de trazados de encaminamientos
  • Advertencia de puntos de cruce en itinerario peatonal y tráfico rodado

 

  1. Pavimento de botones y de advertencia o proximidad a puntos de peligro

 

Está formado por piezas con botones en forma troncocónica con una altura de 4 milímetros como máximo. El pavimento podotáctil, en este caso, se dispone de modo que los botones compongan una retícula ortogonal y enfocada hacia el sentido de la marcha correspondiente, facilitando el paso de elementos con ruedas, entre los que se encuentran las sillas de ruedas o los carros de bebés, por ejemplo. Bajo la normativa UNE 127029, este tipo de pavimento se emplea fundamentalmente en los siguientes estados de situación:

 

  • Paradas con o sin marquesina de autobús urbano y/o interurbano
  • Andenes de metro, tranvía y tren de cercanías, media y larga distancia
  • Vados peatonales
  • Desvíos en zonas peatonales

 

Ambos tipos de pavimentos, tanto el direccional como el de advertencia, deben de estar compuestos por un material antideslizante que permita una sencilla identificación mediante el calzado o el bastón por parte de los peatones con algún tipo de discapacidad visual. Asimismo, dichos pavimentos deben seguir los requisitos descritos en la Orden VIV/561/2010, donde se desarrolla el documento técnico con las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación del acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados.

 

En resumen, el análisis y la elección de la localización y la situación de estado para posicionar estos pavimentos podotáctiles es fundamental si realmente se pretende aprovechar el uso correcto y recomendado para los mismos. En este sentido, y por contra, si se realiza una excesiva utilización de estos pavimentos, no solo no se logrará ayudar a las personas con discapacidad visual, sino que se les ocasionará una confusión a la hora de transitar por el pavimiento, por lo que éste perderá toda su efectividad.

 

¿Qué usos existen en la actualidad?

 

Montar el pavimento podotáctil no requiere de grandes obras. Actualmente, existen algunos pavimentos de goma o con botones cuyo montaje es fácil ya que solo habría que pegarlos o instalarlos haciendo uso de un taladro que permita trazar el itinerario a seguir para que cualquier peatón pueda conocer su uso y su utilidad real.

 

En cualquier caso, siempre hay que revisar y tener en cuenta la normativa municipal en la que nos encontremos.  Si quieres tener más información sobre este tema, no dudes en contactarnos o puedes leer otros artículos relacionados en nuestra  web 

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