NUEVOS RETOS DE LA CONSTRUCCIÓN: ADAPTAR LAS CIUDADES A LAS GENERACIONES MAYORES DEL FUTURO

La esperanza de vida en España cada vez es más alta y ello supone que los edificios donde habitamos, sean casas particulares o residencias de personas mayores, deben estar adaptados a las necesidades y requisitos que van surgiendo en las personas de la tercera edad. En este sentido, las urbanizaciones y los edificios de apartamentos para uso exclusivo de jubilados están abriéndose paso de forma progresiva en el mercado español de la construcción como alternativa a las residencias tradicionales.

 

Precedentes históricos

Partimos de la base de que la mayoría de las casas españolas no se han edificado teniendo en cuenta las necesidades básicas del habitante de la tercera edad. En este sentido, la condición de la vivienda donde se reside es esencial para conservar la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores. Este factor no ha pasado desapercibido en Florida (EEUU) y en algunos países de Europa, donde se han comenzado a construir verdaderas ciudades para uso exclusivo de la tercera edad en las cuales se encuentran urbanizaciones con viviendas familiares y edificios que reúnen actividades de ocio.

La ventaja de estos complejos residenciales de apartamentos, situados generalmente en el interior de las ciudades, está enfocada al hecho de que las personas mayores a partir de los 60 años dispongan de una vivienda de una, dos o tres habitaciones en total, las cuales pueden personalizar y adaptar a sus gustos y necesidades, sintiendo que ésa es su vivienda.

Asimismo, estos complejos residenciales también ofrecen servicio de asistencia médica y atención de enfermería y acceso gratuito a Internet. Además, tienen zonas comunes, como el restaurante, las salas de estar con televisión, la biblioteca, la sala de prensa, el gimnasio y la sala de juegos.

 

Consejos para adaptar los edificios

 

Según las estadísticas, el 50% de los mayores de 80 años se caen al menos una vez al año y, entre los que se caen, se da una alta probabilidad de que los mismos tengan una caída al año siguiente. Por lo tanto, a continuación, se enumeran una serie de consejos para favorecer la adaptabilidad de los edificios a las personas mayores, asegurando la correcta disposición del mobiliario y evitando los obstáculos situados por el lugar de paso para con el objetivo final de prevenir las posibles caídas y lesiones:

– Recoger los cables del suelo y otros pequeños obstáculos que puedan ocasionar una caída.

– Dejar una luz tenue de noche para asegurar una referencia de situación, por si se tienen que levantar.

– Colocar los objetos básicos, como gafas, teléfono o agua, a su perfecto alcance.

– Quitar las alfombras o anclarlas a los suelos para evitar tropiezos inesperados.

– Poner barras en el baño y junto al váter, favoreciendo un agarre firme a estas superficies.

– Incluir una silla en el interior de la ducha para poder cumplir el aseo de forma segura.

– Suprimir los pequeños armarios situados encima del lavabo que asegure una correcta sujeción.

– Llevar un calzado seguro de suela de goma para evitar los resbalones por desequilibrio.

– Evitar las habituales zapatillas de casa, que pueden ocasionar caídas y sus consecuentes roturas.

– Instalar un detector de fuga de gas natural en el hogar para percibir fácilmente una posible fuga.

– Incorporar una silla salvaescaleras para facilitar la subida y la bajada por las escaleras.

 

Recomendaciones generales sobre los edificios

Según un estudio realizado en el año 2017 por la Universidad de Harvard sobre el Estudio de Viviendas, menos del 10% de las personas mayores habitantes en Estados Unidos vivían en casas equipadas con un mobiliario adecuado a sus requisitos de accesibilidad al hogar y a sus características básicas para disponer de una casa correctamente equipada. Entre los condicionantes básicos más necesarios y, a su vez, más ignorados, están el acceso y la salida a los edificios y el tamaño de las puertas.

Es necesario tener en cuenta que las personas en sillas de ruedas tienen un alcance de 60 a 71 centímetros, lo cual implica que no se verán capaces de alcanzar objetos situados sobre los encimeras de las cocinas o los lavabos de baños. A continuación, en este sentido, detallamos las recomendaciones generales a tener en cuenta para adaptar un edificio a la correcta movilidad de las personas mayores que usen sillas de ruedas:

 

  1. Colocación de rampas en las puertas de acceso al edificio.
  2. Disposición de puertas de entre 86 y 89 centímetros de ancho, para permitir un fácil acceso.
  3. Distribución de enchufes eléctricos elevados a unos 45 centímetros de su altura habitual.
  4. Localización de los interruptores de luz en las paredes a unos 35 centímetros.

 

Nicho de mercado en auge

Ya es una realidad que en muchos lugares de España están surgiendo complejos residenciales al margen de la oferta de las grandes empresas residenciales. Por ello, hay cooperativas constructivas, pequeños grupos empresariales y firmas inmobiliarias que han visto en este nicho de mercado una oportunidad futura para diseñar y edificar construcciones enfocadas en las personas de la tercera edad.

Para el año 2031 se estima que la población española mayor de 65 años represente el 26% de la población total de España, frente al 19% actual y el 8,2% que representaba 1960. Como consecuencia de esta evolución demográfica, en los próximos años se prevé un aumento de un tipo de residencia que cubra los deseos y las necesidades de este segmento de la población.

 

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