Los geocompuestos y sus aplicaciones más comunes

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La vida progresa y los avances ganan terreno con el fin de mejorar cada sector, desarrollándose los proyectos de una manera más eficaz y eficiente.

De este modo, la construcción cada vez más apuesta por la innovación, estando en auge la utilización de nuevos y revolucionarios materiales como los geocompuestos.

Materiales que destacan por ser fáciles de tratar, ahorrar tiempo y costes.

Permiten llevar a cabo una obra en un menor tiempo, con un costo más bajo y de una manera más eficaz.

Su correcto uso reduce los requerimientos de materiales de construcción, disminuyendo también los desperdicios al finalizar el proyecto.

Pero ¿qué son exactamente los geocompuestos?

Estos materiales están fabricados a base de polímeros derivados del petróleo.

Se utilizan de manera habitual en obra civil, edificación, minería, vertederos, paisajismo y cualquier tipo de construcción o estructura que requiera una gestión adecuada del fluido a evacuar (agua, gas, lixiviados,…).

Destacan entre las aplicaciones de los geocompuestos de drenaje aquellas donde el producto está sometido a altas cargas.

Este es el caso de los drenajes horizontales en aeropuertos, carreteras, ferrocarriles y tranvías, los drenajes bajo altos terraplenes, etc.

Veamos las principales funcionalidades de los geocompuestos:

Para la construcción de carreteras se usan geomallas para reforzar la base granular del pavimento, otorgándole estabilidad.

Los geosintéticos también son muy utilizados para la construcción de vías férreas, tierras, subsuelos y soporte de tierras.

Con respecto a las obras públicas, se suelen utilizar este tipo de materiales para la construcción de cuencas, presas y canales, túneles y estructuras de metro.

Otros usos comunes de los geosintéticos son para la construcción de vertederos de desechos líquidos y sólidos, para la protección de sistemas de impermeabilización.

Así como, para el control de la erosión.

A continuación, os indicamos las principales ventajas de los geocompuestos:

  • Reduce drásticamente los tiempos de construcción.
  • Permite abaratar costes frente a otros sistemas tradicionales como el uso de grava y arena.
  • Elimina los costos y traslados de materiales de relleno.
  • A no ser necesario remover grandes cantidades de tierra en los terrenos es un método que tiene un impacto medioambiental muy positivo.
  • No es necesario contar con mano de obra especializada ni con maquinarias específicas para ser colocado.
  • Requiere menos número de trabajadores comparado con otros métodos.

Clasificación y tipologías

Los geocompuestos drenantes pueden clasificase según su geometría o configuración estructural, su espesor, su materia prima, su capacidad de flujo a corto plazo, o cualquier otra consideración dependiendo el proyecto.

Las diferentes tipologías son: alveolares, monofilamentos, georredes y aquellos formados por la combinación de un geotextil no tejido con una serie de mini-conductos que recogen el fluido.

Cada una de estas tipologías tiene su propia gama de resistencias a compresión dependiendo de su estructura, geometría, proceso de fabricación específico de cada fabricante, etc.

Sin embargo, hay valores que, de forma genérica, marcan las resistencias a la compresión máximas que se pueden encontrar habitualmente en el mercado para cada una de estas estructuras.

Los geocompuestos se dividen en:

Geocompuestos para drenaje (GCD)

Son constituidos por la asociación en fase de producción de una geored (ogeomanta) contenido entre dos capas de geotextil en forma de lámina o de tiras.

La geored (o geomanta) tiene la función drenante y de separación y los geotextiles tienen una función filtrante.

Algunas veces los geocompuestos para drenaje pueden ser fabricados con apenas un geotextil, asociado a una geored o geomanta.

Asimsimo, para algunas exigencias puede ser constituido por un geotextil con función filtrante, por una geored o geomanta.

Esta posee función drenante y por una geomembrana con función de barrera. El espesor de los geocompuestos para drenaje es variable entre los 5 y los 30 mm.

Geocompuestos para refuerzo (GCR)

Son estructuras producidas industrialmente, constituidas por un geotextil.

Tiene la función de separación y una geogrilla extrudida con función de refuerzo.

Geocompuestos Bentoniticos (GCL)

Son estructuras constituidas por productos Geosintéticos y productos minerales (arcilla bentonìtica).

Consisten en una camada fina de arcilla contenida entre dos capas de geotextil o pegada a una geomembrana sintética.

En el mercado se encuentran tres tipos de geocompuestos bentonìticos:

  • El primer tipo es fabricado interponiendo una camada de bentonita entre dos geotextiles cosidos entre sí.

La unión en la obra de los materiales se hace por una simple sobreposición, sin necesidad de cualquier tipo de costura.

  • El segundo tipo es fabricado con una mezcla de polvo de bentonita sódica con un pegante soluble en agua (con la función de mantener unido el material durante las operaciones de transporte y colocación), en seguida se coloca la mezcla entre dos geotextiles.

El geotextil inferior es muy fino y de textura grande, de modo que la bentonita pasa por las aberturas del mismo al hidratarse, realizando el sellado de la sobreposición.

  • El tercer tipo es formado por una mezcla de bentonita con un pegante que la hace adherir a una geomembrana de alta densidad (PAD).

Como en el caso anterior, el material se autosella en las superposiciones.

Geocompuestos con Geomembranas (GCM)

Son estructuras formadas por productos Geosintéticos de los cuales por lo menos uno de los componentes sea una geomembrana.

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