La industrialización en la construcción

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Con la llegada de la industrialización a la construcción, la revolución en este sector ha sido patente.

La construcción industrializada supone la anticipación del mayor número de tareas posibles a la obra en sí.

Estas acciones se llevan a cabo fuera del recinto de la obra: en fábricas, plantas industriales o talleres.

Se trata de realizar todos los pasos posibles de una manera más automatizada, con mayor precisión y, por consiguiente, con un control más exhaustivo.

Aunque hay quienes aseguran que la construcción tradicional sigue siendo la forma de construir más sólida y de mayor durabilidad.

Cada vez más, se apuesta por la construcción industrializada como una solución rápida, económica y segura.

Da igual el tipo de vivienda, ya sean asequibles o apartamentos de lujo.

Todo tipo de edificios se someten a los mismos procesos por los que se caracteriza la construcción industrial y se tienen que realizar con elementos prefabricados.

Las principales ventajas de la construcción industrial son:

  • El ahorro en tiempo y costes.
  • Se lleva acabo todo el proceso de la obra con un control exhaustivo y una calidad máxima.
  • Hay una gran flexibilidad en el diseño.
  • Una mayor protección del medio ambiente.
  • Los edificios tienen eficiencia energética y poco mantenimiento.

Las mejoras han sido cualitativas y cuantitativas con respecto al sistema de construcción tradicional.

Comparando la construcción industrializada con la construcción tradicional es donde se distinguen mejor las ventajas de ambas, siendo más rentable la industrializada.

Proceso general de la obra: en la construcción tradicional se permiten más cambios. En la construcción industrializada las etapas de la obra están definidas desde el proyecto.

Rapidez: la construcción industrializada es muy rápida de instalar y demora en muchos casos menos del 50 % que la tradicional.

Calidad: ambos tipos de construcción cumplen con la normativa de calidad, sin embargo, en la construcción tradicional existe un índice mayor del error humano.

Mientras que en la construcción industrializada, hay un mayor control, cada pieza tiene su lugar en su tiempo correspondiente.

Precisión: en la construcción tradicional las tolerancias se basan en centímetros, admitiéndose errores humanos.

En la industrializada, el margen de error disminuye bastante, ya que las tolerancias se miden en milímetros.

Mano de obra: la construcción tradicional depende exclusivamente de la capacitación técnica de la mano de obra disponible.

Sin embargo, en la construcción industrializada, los procesos son mucho más automatizados.

Coste de la obra: la construcción industrializada se caracteriza por poder ofrecer un precio cerrado del proyecto.

Siendo menor en la gran mayoría de las ocasiones y con los plazos de entrega mucho más cortos con respecto a la construcción tradicional.

Ya que, aunque en un principio, pueda ser menor, cuenta con un mayor riesgo de imprevistos, lo que hace que el coste no pueda ser cerrado e incluso sea más elevado.

Adaptabilidad: una de las principales ventajas de la construcción industrial es su posibilidad de transformarse y adaptarse según las necesidades de crecimiento.

Medio ambiente: la construcción industrializada aprovecha al máximo los materiales y recursos, obteniendo menos residuos y respetando el medio ambiente.

Por su parte, en la construcción tradicional, al ser la obra la propia fábrica, hay muchos excedentes de materiales.

Impacto en la zona de la obra: en la construcción industrializada el impacto en la zona de la obra es mucho menor.

Una gran parte de las tareas a desarrollar se realizan fueran, siendo menores las molestias causadas por ruido, cortes de tráfico, generación de polvo, etc.

Además de ser menor el tiempo de realización de la obra.

De este modo, el impacto en las zonas colindantes a la obra es mucho mayor si se realiza mediante la construcción tradicional.

Ya que la gran mayoría de las acciones se realizan en el mismo recinto de la obra.

En resumen, la construcción industrializada por el hecho de ser rápida, de calidad, adaptable a las necesidades y sostenible, hace que sea idónea en todos los sentidos.

Su instalación es de gran facilidad y requiere de un menor equipo de trabajo humano.

Además, disminuye el presupuesto por el breve tiempo de instalación, significando así un enorme ahorro de costos.

Es por ello, que la conclusión acertada, es afirmar que la construcción industrializada tiene más ventajas y, por consiguiente, es más rentable que la construcción tradicional.

Sin embargo, a pesar de todas las ventajas positivas que hemos analizado anteriormente, existe una idea preconcebida de la construcción industrializada.

Recae sobre la estética de los edificios realizados con este método. Y es que, se consideran a los edificios y viviendas uniformes y poco atractivos.

Sin embargo, esto ha cambiado y ha evolucionado en los últimos años.

Actualmente, existen numerosos avances en el diseño y en la fabricación de piezas prefabricadas para la construcción.

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