Finca, parcela y solar, ¿conoces las diferencias?

Una finca, una parcela o un solar se pueden llegar a considerar sinónimos. Sin embargo, esa concepción está lejos de la realidad.

De hecho, es de vital importancia conocer las características que diferencian a cada uno de estos elementos, especialmente, en situaciones legales. Cada uno implica diferentes condiciones y delimita qué se podrá o no hacer en ese terreno.

Si te encuentras en una situación en la que sea necesario conocerlo, sigue leyendo y aprende las diferencias entre finca, parcela y solar.

 

Finca

Los términos finca y parcela se utilizan indistintamente, pero el primero es la denominación que tiene para el Registro de la Propiedad y el segundo es como lo denomina el Catastro. Por eso, la georreferenciación de un inmueble es importante.

 

Una finca es una propiedad inmueble compuesta por un terreno delimitado. Esa delimitación puede ser física, como por ejemplo vallas, o solo jurídica, descrita en la escritura de la propiedad. Ésta puede estar o no edificada y el propietario del bien inmueble puede ser una persona física o jurídica.

 

Para limitar como utilizar los terrenos, la normativa urbanística ha diferenciado tres tipos de fincas: rústica, industrial y urbana.

– Finca rústica. Su fin es la agricultura, la ganadería, la explotación forestal o la caza entre otros. Incluyen también las casas rurales y los campings.

– Finca industrial. Para la construcción de zonas industriales o empresariales, como pueden ser las fábricas o cualquier empresa destinada al sector secundario.

– Finca urbana. Son las que cuentan con más capacidad a la hora de construir, por lo tanto las más valiosas social y económicamente. Las únicas que permiten construir una vivienda y se encuentran reguladas por el Plan de Integración Urbana de cada municipio.

Todas las fincas independientemente del tipo que sean, se encuentran reguladas por el Planeamiento Urbanístico de la zona y marca las condiciones que posibilitan la edificación de una finca.

 

Parcela

La parcela es una porción delimitada de un terreno mayor. El término no indica ni especificaciones ni cualidades que lo diferencien, más allá de la acotación marcada por el perímetro.

 

Puede estar edificada o no y no tiene en cuenta sus condiciones ni la normativa que le afecta. La distinción sirve para dividir el terreno, por ejemplo en zonas urbanas, en las que se necesita organizar las viviendas a edificar. O en agricultura y ganadería cuando es necesario delimitar el terreno para distinguir huertos o granjas.

 

Solar

El solar se define como una porción de terreno edificado o destinado a su edificación. Es el más específico de los términos y el que cuenta con más condicionantes para ser descrito como tal.

Debe reunir una serie de condiciones mínimas que permitan su edificación y su posterior uso. El solar es el que marca si el terreno es edificable o no, con lo cual una parcela o una finca que no cuenten con la definición de solar no podrán ser edificadas.

 

Las características concretas para que un terreno pueda ser considerado solar las establece cada comunidad autónoma, pero podemos hablar de ciertas condiciones mínimas que deben cumplirse en todas.

– Agua potable. Debe contar con un suministro de agua potable que sea suficiente para todo el terreno edificable.

– Aguas residuales. Necesita acceso a una red de alcantarillado que permita poder evacuar las aguas residuales.

– Energía eléctrica. El suministro necesario para satisfacer las necesidades del solar.

– Acceso peatonal. Cualquier peatón debe poder acceder al solar, incluidos minusválidos.

– Acceso rodado. Se debe posibilitar el acceso mediante una vía pavimentada que además cuente con acera. No se puede hacer mediante carreteras, sino a través de una calle urbana de menor circulación y velocidad limitada.

– Alumbrado público. Todas las fachadas del solar que delimiten con un vial deben contar con alumbrado público.

 

Aunque entre sí se puedan confundir los términos ya hemos comprobado que cada uno tiene sus propias peculiaridades y deben estar regulados por diferentes normativas. En resumen, cada una de sus características son:

– La finca define la propiedad inmueble, independientemente de su edificación.

– La parcela solo delimita una parte de un terreno mayor.

– Y el solar es un terreno que cumple con ciertos requisitos que posibilitan su edificación.

 

En todo caso siempre hay que revisar y tener en cuenta la normativa municipal en la que nos encontremos.

 

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