EDIFICIOS QUE RESISTEN TERREMOTOS ¿CÓMO CONSTRUIRLOS?

Los edificios convencionales están construidos para resistir el propio peso producido por la gravedad. Sin embargo, cuando hay un terremoto, el temblor de la tierra provoca que el edificio se mueva en ambas direcciones horizontales. Con este movimiento, se puede dar el caso de que las plantas del edificio se derrumben, unas encima de las otras, o que la estructura de la construcción se mantenga en pie pero se desplomen los elementos no estructurales, como son las paredes, provocando el aplastamientos de personas. Por lo tanto, es crucial conocer cuáles son las metodologías constructivas para lograr edificios resistentes a los seísmos, sean de nueva construcción o ya existentes.

 

¿Cómo afecta la sismología a un edificio?

 

Partimos de la base de que los terremotos no son fenómenos naturales evitables. Según afirma Amadeo Benavent, Catedrático de Estructuras en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid: “A día de hoy ni siquiera se pueden predecir los seísmos, aunque sí es posible edificar las construcciones para que los daños ocasionados sean daños controlados y, de esta forma, podamos evitar que mueran personas”. En este sentido, los fallos que se suelen producir en un edificio suelen proceder en el siguiente orden:

 

1º) El terremoto produce movimientos laterales, para los que el edificio no está preparado.

2º) Los daños del edificio se concentran en una planta, la mayoría de veces, la planta baja.

3º) La planta dañada deja de poder soportar las cargas verticales y el edificio se desploma.

 

¿Existe una normativa para regular la construcción?

 

Es fundamental proyectar las construcciones nuevas y reacondicionar las ya existentes siguiendo las normativas legislativas actuales. Actualmente, en el continente europeo, la normativa vigente es la denominada “Eurocódigo 8”, que establece una serie de reglas para proyectar los edificios de forma que se consideren resistentes a los posibles seísmos de la zona. En este sentido, la normativa “Eurocódigo 8” se trata de una legislación europea que aún no se ha aplicado en España. Sin embargo, todavía quedan cabos por atar ya que dicha normativa hace tan solo referencia a cómo deben acometerse los edificios de nueva construcción, sin mencionar los casos de edificios ya existentes.

 

¿Cómo se logra la resistencia de un edificio?

 

Este tipo de edificios resistentes a los seísmos, conocidos más comúnmente como edificios sismorresistentes, buscan el equilibrio entre dos factores: la resistencia y la ductilidad. Por un lado, estas construcciones pretenden resistir a los seísmos ocasionados de forma inesperada mediante una estructura recargada y fortalecida que se adapte a los movimientos de las placas tectónicas. Y, por otro lado, son edificios que buscan la ductilidad, es decir, la capacidad para deformarse sin llegar a romperse, pudiendo así soportar los movimientos laterales que caracterizan a los seísmos.

 

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que las deformaciones plásticas suponen daños y, si las estructuras se proyectan demasiado dúctiles, en caso de un terremoto de carácter moderado, estos daños pueden llegar a ser excesivos. Por tanto, el objetivo es lograr una adecuada combinación entre la resistencia y la ductilidad y, para ello, hay que buscar el equilibrio entre ambos factores.

 

En este sentido, el objetivo principal del logro de la resistencia es conseguir que el edificio no se desplome, aunque pueda sufrir daños que requieran su reparación o derribo. Para ello, será necesario construir vigas y pilares más grandes y con más acero en su contenido, así como conectar los cimientos del edificio de forma que queden en dos direcciones a modo de cruz. Asimismo, para conseguir una ductilidad óptima, los pilares deberán ser más resistentes que las vigas, que tendrán que ser de materiales dúctiles, y los elementos no estructurales como las paredes deberán estar bien anclados a la estructura del edificio pero sin limitar la deformación de la propia estructura y, por último, la unión entre pilares y vigas tendrá que ser la adecuada.

 

Por otra parte, si se trata de un edificio ya existente y lo que se busca es la adaptación del mismo a un sistema sismorresistente, existen una serie de soluciones para conseguir reforzar la resistencia de una construcción. A continuación, se listan dichas posibles soluciones, entre las que se encuentran aquellas más convencionales (y asequibles) y aquellas más complejas (y caras).

 

  1. Soluciones convencionales

– Añadir muros estructurales de hormigón armado

– Añadir barras diagonales

– Añadir muretes laterales junto a los pilares

– Reforzar pilares o vigas con acero, hormigón o mezcla de resinas y fibras

 

  1. Soluciones complejas

– Instalar disipadores de energía

– Apoyar el edificio sobre elementos de goma

 

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