Construcción de escuelas adaptadas al clima y con espacios adecuados 

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Hoy en día es impensable construir una vivienda que no esté perfectamente adaptada al clima de la zona y con las características idóneas para el confort de las personas que vivan en ella.

Asimismo, cada vez más, las empresas se preocupan que sus trabajadores desarrollen su actividad en un entorno adaptado a sus necesidades y diseñado para obtener una mejor productividad.

De este modo, las escuelas y centros educativos deben evaluar y acomodar los espacios escolares para que, tanto los docentes como los alumnos, puedan desarrollar la actividad académica en óptimas condiciones.

Obtener el mayor rendimiento posible de la luz natural, no exponerse de forma continuada a niveles elevados de ruido o evitar cambios bruscos de temperatura, son algunas pautas que los especialistas recomiendan aplicar en las aulas.

Los espacios escolares influyen sobre los resultados académicos de los alumnos. Así lo confirman distintas investigaciones realizadas en torno al impacto que las condiciones ambientales y ergonómicas de los centros educativos tienen en el rendimiento de los estudiantes y en la labor de los docentes.

La calidad interna del aire, ventilación y confort térmico, iluminación, acústica, el tamaño de la escuela y de las aulas son algunos de los atributos espaciales que pueden incidir sobre el rendimiento de alumnos y profesores.

Con el paso de los años, la construcción de las escuelas y centros educativos en España ha evolucionado teniendo en cuenta el clima y la caracterización de los espacios para que el proceso de enseñanza de los docentes y el aprendizaje de los alumnos sea el idóneo.

Dicha evolución empieza en los años 20 cuando se inicia un nuevo periodo legislativo para la escuela pública, desarrollándose grandes avances en la arquitectura escolar.

En el RD de 23 de noviembre de 1920 se determinó la creación de la Oficina Técnica para la Construcción de Escuelas.

Los nuevos proyectos recogían aspectos como el diseño de las aulas, iluminación, orientación, mobiliario, etc.

A partir de 1922, los diseños de la Oficina introdujeron algunas novedades importantes en la arquitectura de las nuevas escuelas.

La primera novedad fue el enfoque «nacional-regionalista»: teniendo en cuenta el tipo de clima del lugar donde se construiría la escuela, los materiales y el fin último al que iría destinado el centro (temporal o permanente).

De este modo, intervinieron en la elección de materiales, el número de espacios, las dimensiones, la iluminación y la distribución de los mismos. Estos requisitos eran iguales para todas las escuelas, proporcionados al tamaño de unitarias o graduadas.

A partir de 1933 la Oficina entró en crisis, una nueva generación de arquitectos GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para El Progreso de la Arquitectura Contemporánea) planteó duras críticas, calificando a la arquitectura escolar realizada hasta ese momento como lujosa, cara y anacrónica.

Es en 1934 cuando la Oficina Técnica publica una nueva normativa para la construcción de escuelas; por un lado se intentaba abaratar la construcción de edificios escolares y completar el plan de escolarización programado por el gobierno republicano para todo el país, pero las circunstancias históricas impidieron llevarlo a su fin.

En el desarrollo del Real Decreto 1004/1991, de 14 de Junio, es cuando se establece los requisitos mínimos de los centros que imparten enseñanzas de régimen general no universitarias.

Transcurrido un amplio periodo y con la experiencia adquirida en la construcción de los edificios educativos, se establece una normativa propia donde se recogen los Programas de Necesidades para todos los Centros Públicos de Educación Infantil y Secundaria.

Asimismo, se establecen especificaciones técnicas para dotar a los edificios docentes de mayor calidad, tanto arquitectónica como constructiva, incorporando nuevas tecnologías y con el objetivo de conseguir edificios más seguros, duraderos y con un fácil mantenimiento.

Se tienen en cuenta la integración de los centros en su entorno urbano y su adecuación a las condiciones bioclimáticas del lugar.

Asimismo, se garantizará la accesibilidad a personas con discapacidad en todos los centros educativos. Se promoverán las instalaciones de energía renovable y se incorporarán las nuevas tecnologías mediante las instalaciones de voz y datos.

En todo caso se cumplirá la legislación vigente en materia urbanística, de higiene, habitabilidad y seguridad. Estas  “normas de diseño y construcción para los edificios de uso docente” se establecen con el fin de facilitar la elaboración de los proyectos de centros públicos.

Su redacción se ha orientado de forma que queden suficientemente determinados los espacios y superficies correspondientes a las diversas dependencias de los centros, dejando a la vez el margen conveniente que permita contar con la labor creativa de los autores de los proyectos.

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