AHORRO Y EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LA CONSTRUCCIÓN DE HOSPITALES

En los hospitales se consume energía durante todos los días del año a todas horas del día. Todo ello suma un total de 8760 horas durante 365 días de consumo de energía eléctrica y suministro de agua. La mayor parte de esta energía eléctrica proviene de la climatización, la ventilación, la iluminación y el suministro de agua de las diferentes estancias del hospital. Por ello, es necesario controlar el gasto de estos sistemas para lograr una eficiencia enérgetica real y reducir el consumo realizado, apoyando al cuidado del medio ambiente y concienciando a la sociedad de la importancia del ahorro energético.

¿Qué ventajas conlleva la eficiencia energética?

El reto de mejorarla eficiencia energética de un hospital conlleva numerosas ventajas relacionadas con la consecuente repercusión positiva a niveles económicos y medioambientales. En este sentido, controlando el consumo de energía eléctrica y de agua realizado por el centro hospitalario, se puede lograr un ahorro económico considerable, llegando incluso al 20% del consumo total en un periodo a largo plazo.

Asimismo, además de este ahorro, existen otras ventajas con respecto al desarrollo de la eficiencia energética:

 

Mayor comodidad para pacientes y trabajadores del hospital.

Aumento de la credibilidad del hospital por el efecto de la concienciación social sobre las mejoras introducidas y los resultados obtenidos.

Disminución del consumo energético y de la emisión de gases contaminantes que producen un efecto invernadero en la capa de ozono.

 

¿Qué mejoras se pueden implantar para ahorrar energía?

 

Las mejoras en la eficiencia energética reducen gastos de consumo, beneficiando la gestión económica y medioambiental del hospital. En este sentido, hay progresos que no requieren una financiación añadida, y se basan en gestos simples y cotidianos y en revisiones periódicas que harán controlar la energía utilizada.

 

Asimismo, algunos ejemplos de estos hábitos o controles pueden ser la vigilancia de apertura de ventanas y puertas en espacios con diferentes condiciones térmicas,la revisión y el mantenimiento del sistema de aire acondicionado, el corte de circulación del agua caliente cuando no hay demanda o la instalación de luz artificial de bajo consumo donde sea posible.

Por otro lado, hay otras mejorías, de bajo coste económico, que requieren atención por parte del personal del centro hospitalario, entre las que destacan las referentes a los sistemas de climatización y a los sistemas de iluminación, puesto que son los que presentan las mejores oportunidades de ahorro.

 

  1. Sistemas de climatización

Con un sistema de comunicación y colaboración entre los trabajadores, es posible detectar de forma rápida los espacios donde la temperatura no es adecuada debido a una mala configuración del sistema, a una avería o a una fuga de calor. Por lo tanto, actuar con eficacia cuando surgen estos problemas ahorrará mucha energía y mejorará el bienestar de los pacientes y empleados.

 

 

Además, es necesario llevar a cabo una revisión periódica de los termostatos y temporizadores ya que  a menudo modifican su configuración por un cambio temporal debido al uso de la estancia y no vuelven a su configuración original, salvo que el factor humano se haga cargo de ello. Es fundamental revisar con frecuencia estos dispositivos para asegurarse de que la configuración es la correcta.

 

Con respecto a la definición de las distintas zonas en función delas necesidades del clima, hay que tener en cuenta que no todas las estancias del hospital requieren dela misma temperatura ni están ocupadas las mismas horas. Por ello, hay que diferenciar dichas zonas y programar la climatización de forma independiente en cada una de ellas y esto evitará derroches innecesarios.

 

Por último, hacer uso de un intervalo de temperaturas lo suficientemente ancho para lograr una banda amplia entre la temperatura por debajo de la que se enciende el sistema de calefacción y la temperatura por encima a partir de la que funciona la refrigeración.En este sentido, un intervalo adecuado evitará que la calefacción y la refrigeración funcionen al mismo tiempo.

 

  1. Sistemas de iluminación

 

Es importante tener en cuenta que la iluminación puede suponer más del 20% de la energía empleada en un hospital y, en general, un total de un 35% de la electricidad. Por ello, es necesario llevar a cabo medidas que controlen el consumo realizado para disminuir el gasto ocasionado.

 

En primer lugar, mediante la instalación de lámparas de bajo consumo para sustituir los fluorescentes ordinarios por fluorescentes trifósoforo, que ofrecen una luz más parecida a la natural y tienen una mayor durabilidad. En este sentido, el uso de LEDs, la lámpara más eficiente existente en el mercado actual, se puede plantear como una opción, aunque su coste es algo superior al de los fluorescentes.

 

 

En segundo lugar, el empleo de circuitos en paralelo que permitan apagar las luces más próximas a las ventanas de forma independiente del resto de luces. De esta forma, se consigue que no sea necesario tener luces encendidas allí donde la iluminación natural ya es suficiente.

 

En tercer lugar, aunque no por ello menos importante, cuidar el hábito del apagado manual de las luces cuando éstas no sean necesarias, promoviendo la concienciación de los trabajadores del centro hospitalario acerca de la importancia del ahorro energético y controlando de forma periódica la detección de las luces encendidas en las distintas zonas del hospital.

 

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