Tipos de pavimentos

 

Al iniciar un proyecto de construcción, cada detalle de la obra se toma en cuenta para posterior éxito de dicha edificación. Se estudia el terreno, las condiciones a las que estará expuesto, los materiales que se utilizarán para llevarlo a cabo e incluso se analizarán las distintas soluciones que pueden hacerla más sostenible. Sin embargo, pocas veces reparamos a pensar en los elementos que completan una obra civil o vivienda, a pesar de que son utilizados por nuestra sociedad diariamente.

 

Una de las características imprescindibles a la hora de plantear un proyecto de este calibre debe ser el pavimento. Como otros elementos dentro de la construcción, no sirve cualquiera y no es una decisión que debe tomarse a la ligera, ya que debemos adaptarnos al terreno y a la finalidad a la que estará destinado dicho pavimento.

 

¿Qué es el pavimento?

 

Según su definición arquitectónica, llamamos pavimento a la base horizontal utilizada para constituir el suelo de una construcción o de una superficie que no es natural. Este estará revestido de diferentes elementos dependiendo de cuál sea el uso al que estará destinado, completando así la construcción de lo que denominaremos suelo. Es decir, se colocarán capas de material en el suelo sobre la que, posteriormente se pondrá losa, piedra, asfalto, hormigón, ladrillos u otros elementos. En general, el pavimento suele estar conformada de subbase, base y rodadura.

 

En ingeniería civil hablaremos de pavimento como el material utilizado para construir calles, rutas y otras vías de comunicación que son utilizadas diariamente por la sociedad. La construcción de un pavimento resistente es esencial pues evitarán que ocurran un alto porcentaje de accidentes que pueden deberse al deterioro de las calles. De esta forma, durante los últimos años se están diseñando nuevos pavimentos donde solo se vean dañadas la capa superficial debido al tránsito continuo, salvando problemas estructurales que puedan afectar a la seguridad en las carreteras.

 

Orígenes del pavimento y materiales utilizados

 

Si le damos un enfoque histórico, no podemos pasar por alto las calzadas romanas, el origen de las carreteras. Fueron creadas para establecer las comunicaciones y traslados dentro de todas las ciudades del Imperio Romano, convirtiéndola en la primera red de carreteras que tenía como punto central Roma, la capital. Durante años, las calzadas fueron ampliándose y aún se conservan trozos de aquella época en perfectas condiciones. Para su construcción se empleó piedra, material que fue sustituyéndose con el paso de los años por adoquines de granito y adoquines intertrabados de hormigón.

 

Entre las mezclas más utilizadas en la actualidad para conformar el pavimento urbano encontramos las mezclas asfálticas y el hormigón, perfecto para este trabajo pues tienen una alta resistencia. Así mismo, en los últimos años el mundo de la construcción se ha ido concienciando de la importancia de que este tipo de construcción sean sostenibles. Por ello, las empresas buscas alternativas más ecológicas para ellas, como la combinación de asfalto con polvo de caucho obtenido de neumáticos reciclados o el noxer, un producto que permite absorber la contaminación producida por los vehículos. El pavimento debe ser resistente a los daños, los fenómenos meteorológicos y el agua.

 

Tipos de pavimento en exteriores e interiores

 

A continuación, vamos a definir los distintos tipos de pavimento que encontramos en exteriores, sobre todo en obras civiles:

  • Pavimento rígido de hormigón: se encuentra sostenido sobre una capa de material, compuesta por una capa de losa de hormigón. Esta capa se asienta sobre suelo compactado, llamado subrasante. Se caracteriza por su gran resistencia y rigidez, además de ser muy económicos. Entre los elementos estructurales más usuales de encontrar en este tipo de pavimento encontramos las juntas de dilatación, que se usan para calcular las dimensiones de las losas de pavimento y controlar la posible formación de fisuras intermedias. Para reducir la aparición de grietas y mejorar la transferencia de cargas entre losas se utilizan pasadores de acero y barras de distribución. Exigen poco mantenimiento y solemos encontrarlos en zonas de trabajo industrial y ciudades, así como en las carreteras y vías urbanas.
  • Pavimento flexible asfáltico: este tipo de pavimento es maleable, por lo que puede flexionarse. Se encuentra compuesto por una capa fina de mezcla asfáltica construida sobre una capa base y otra subbase, que descansan sobre la subrasante. Se destina principalmente a zonas de mucho tránsito, como carreteras, calles, parques, etc. Su superficie puede estar hecha de tratamientos riesgos bituminosos u hormigón bituminoso, de manera que aguantan los máximos esfuerzos y todo tipo de condición climatológica.
  • Pavimento articulado: los solemos encontrar en calles, puentes o sendas peatonales, considerados también pavimentos flexibles. Su superficie está constituida por adoquines intertrabados que transmiten las tensiones por fricción entre ellos. Son colocados sobre una capa de arena, un trabajo que exige poca maquinaria y permite que se pueda utilizar en cuanto esté finalizada la obra. Son antideslizantes, perfectas para curvas y pendientes, así como son muy resistentes y flexibles.
  • Pavimento semirrígido: también conocido como pavimento compuesto, combina las características flexibles y rígidas, siendo la flexible la que se encuentra encima. Suelen estar compuestos de hormigón recubierto de una capa de hormigón tratado con asfalto. Puede soportar grandes cargas pesadas, como aviones o camiones.

 

Por otro lado, también debemos diferenciar los tipos de pavimento que encontramos en otro tipo de construcciones, sobre todo en las destinadas a la habitabilidad.

 

  • Pavimento continuo: muy utilizado en el sector industrial, es fácil de revestir y de mantener. Podemos hallarlos de hormigón pulido, muy resistente tanto en exteriores como interiores; mortero autonivelable, sirviendo de base para suelos como tarimas flotantes o incluso zonas de tráfico rodado; microcemento, genial para zonas de tránsito intenso como locales comerciales; cemento pulido, que solemos encontrar en suelos de oficinas; y pavimentos continuos sintéticos, resistentes a químicos. Para utilizar este tipo de pavimento se analiza a qué uso va a ser destinado. Suelen ser muy fáciles de mantener y limpiar, así como tienen gran resistencia al deslizamiento y el fuego.
  • Pavimento discontinuo: son aquellos unidos por montero y formados por losas prefabricadas de hormigón, baldosas hidráulicas y otros materiales como el granito. Podemos encontrarlos revestidos de piedra, madera, mosaico hidráulico, corcho y tierra cocida, que funcionan bien tanto en interiores como exteriores de viviendas, dependiendo del suelo que queramos tener y de su disposición. Por ejemplo, si es de piedra se suele utilizar en exteriores de vivienda, asó como la tierra cocida suele estar presente en balcones y la madera en suelos interiores.

 

La elección de un tipo de pavimento puede ser un verdadero quebradero de cabeza, pero lo esencial es saber diferenciar a qué lo vamos a destinar y qué características queremos que tenga para que se adapte a las condiciones en las que se va a desenvolver.

 

 

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