¿Por qué rehabilitar tu casa?

Las rehabilitaciones del hogar están a la orden del día. Ya sea una vivienda recién comprada que necesita arreglos, la venta de una casa que necesita reajustes o las necesidades de un hogar que se ha quedado anticuado; este proceso es muy cotidiano en el mundo de la construcción y, aunque pueda parecer un sencillo trámite, planificarlo puede ser un verdadero quebradero de cabeza.

Muchos no son conscientes de la necesidad de revisar la realidad estructural del inmueble, que debe realizarse cada cinco años, de manera que se tengamos la certeza de que la vivienda cumple con todos los requisitos necesarios para la seguridad del hogar y sus habitantes. Una rehabilitación a tiempo asegura el presente de la vivienda y sube el valor de tu casa si quieres realizar una inversión.

Las reformas pueden ser de dos tipos, integral o parcial, aunque también podemos realizar una reforma híbrida. Una reforma parcial u obra menor es aquella en la que únicamente realizamos el trabajo en alguna estancia de la vivienda; la reforma integral u obra mayor es la que recoge cambios en la infraestructura y en la totalidad de las habitaciones de la casa. Por último, la reforma híbrida se compone de dos o más reformas parciales a lo largo de uno o dos años, de esta manera acabamos reformando la casa en su totalidad, pero de forma espaciada en el tiempo.

Pero, ¿cada cuánto deberíamos realizar una reforma en nuestra vivienda? La recomendación de los profesionales es cada 15 años. Eso sí, la revisión de la infraestructura de la vivienda, volver a pintar y los elementos superficiales o decorativos debería realizarse cada cinco años. Y si aún te faltan razones para plantearte la rehabilitación de tu vivienda, recuerda que es una apuesta por la seguridad y la eficiencia energética en tu hogar.

Razones de realizar una rehabilitación

Si aún tiene que convencerte de los motivos para realizar una reforma en tu hogar, a continuación, encontrarás algunas de las razones que justificarán tu obra:

  1. Necesidades y mantenimiento: Un inmueble necesita un cuidado y un mantenimiento, tanto estructural como superficial. El envejecimiento de la estructura puede llegar a devaluar el precio del inmueble o, incluso, puede convertirse en un problema para la seguridad de sus habitantes. Además, a lo largo de los años, las necesidades del propietario pueden cambiar. Puede aumentar la familia y surgir la necesidad de adaptar una estancia para destinarse a la función de dormitorio. También pueden surgir problemas, como una avería en la instalación eléctrica o una fuga de agua de gran envergadura que afecte a la estructura. Revisar los cimientos de nuestra vivienda es importante, por lo que los profesionales recomiendan revisarla constantemente.
  2. Seguridad: Reformar una casa puede parecer algo superficial o una moda, pero hay veces que es una necesidad que no podemos eludir. El desprendimiento en los cimientos y los desconchamientos de la pared o del techo, son signos de la necesidad de reformar, pero no son las únicas señales. La aparición de humedades, fugas de calor, grietas, e incluso plagas, nos alertan de los problemas en la estructura. De hecho, la falta de un aislamiento térmico adecuado es un problema de los inmuebles actuales.  La pérdida de calor y la falta de capacidad para retener el fresco son algunas de las razones que restan comodidad en el hogar y resaltan sus problemas de funcionalidad.
  3. Aumentar el valor del inmueble: Por último, a través de una rehabilitación podemos mejorar el valor económico del hogar de cara a la venta o alquiler del inmueble. Actualizar las instalaciones, la pintura, la estructura e, incluso, el aprovechamiento de espacio con respecto al mobiliario y a la distribución de las estancias, hará más atractiva nuestra vivienda a la hora de ponerla en el mercado.

Reformar de acuerdo a nuestras necesidades

 Una rehabilitación puede tener diversas formas y se adapta a los cambios que queremos realizar en la vivienda. Por ello, debemos elegir bien qué queremos hacer en nuestro hogar para que estructuremos bien la obra que vamos a hacer en el inmueble.

Por un lado, podemos darle una estética más moderna y actualizada a la vivienda, un punto a favor a la hora de revaluar la vivienda. El uso de materiales modernos dará menos problemas en el futuro y logrará que configuremos un hogar funcional y cómodo. Para conseguirlo, la mejor opción es reorganizar el espacio del que disponemos. La unificación de algunas estancias ayudará a dar una sensación de amplitud, eliminando paredes innecesarias. Hará que la inversión aumente y la calidad de la vivienda mejore tanto para su venta como para el disfrute de sus habitantes.

Otras opciones son la reforma del cuarto de baño y la cocina, dos de las estancias que dan más personalidad a una casa. Cambiar los azulejos, unir la cocina con el salón, una placa de ducha en lugar de una bañera, actualizarán las estancias, así como modernizar y armonizar todos sus elementos en diseño y estilo.

Eso sí, puede que nuestra casa tan solo necesite una mejora del Home Staging (apariencia del hogar). A veces, la vivienda no necesita grandes reformas, sino solo pequeñas mejoras como pintura, suelo de parqué, orden y limpieza. En definitiva, hacer tu casa más llamativa y estéticamente correcta de cara al mercado y también para mejorar su habitabilidad.

Además, también podremos apostar por una rehabilitación orientada a la mejora de la eficiencia energética, lo que no solo ayudará a que nuestro hogar sea más responsable con el medio ambiente, sino que también nos beneficiará a largo plazo en nuestra factura. Unos cambios que nos ayudarán a ser conscientes de lo que gastamos y a ser más ecológicos.

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