28-10-11
Premios DETEA se define como un Concurso de Ideas y se dirige a impulsar las relaciones entre la comunidad universitaria y el tejido empresarial con el fin de posibilitar el acceso real de los alumnos de las escuelas de Arquitectura e Ingenierías Industrial y de Caminos, Canales y Puertos al mercado laboral.
Un grupo de estudiantes de arquitectura de la Universidad de Sevilla han logrado el segundo premio Fundación DETEA con su proyecto "Jack and the Beanstalk" para la rehabilitación de la Central Térmica de Corrales en Aljaraque (Huelva) en un Centro de I+D+i de Regeneración de Áreas Industriales. Este grupo formado por Blanca Esmeralda García Martínez, Cristina Álvarez-Ossorio Benítez, Alberto Cabello Morales y Daniel Fosas de Pando recibirán una compensación económica valorada en 1500 euros. Uno de los requisitos impuestos para la presentación de candidaturas era que el proyecto debía contemplar expacios comunes, de convivencia para los usuarios, y de carácter público, para exposiciones y presentaciones.
Uno de los miembros del proyecto "Jack and the Beanstalk", Alberto Cabello, define el proyecto como "una pieza que nace en el interior del edificio, va apropiándose de los espacios y creciendo de una forma un tanto orgánica, hasta apoderarse de los espacios que lo rodean y que lo conectan con su entorno. Hemos intentado regenerar el tejido industrial que actualmente se encuentra obsoleto. Queríamos crear una conexión entre la población y el sector industrial que está abandonado".
Por su parte, Blanca Esmeralda, cree que una de las cuestiones que el jurado ha valorado más positivamente es "nuestra apuesta por una arquitectura más creativa y humana, enfocada a lo cotidiano y alejada de la opulencia. Para este proyecto concreto, queríamos conectar el edificio con su entorno, que fuera un mediador entre la realidad de sus trabajadores y el espacio público que lo rodea".
Los componentes del grupo señalan que la arquitectura, actualmente, se encuentra en un punto de inflexión: "no damos nada por hecho, nos lo cuestionamos todo, planteamos los interrogantes y buscamos las respuestas en el contexto. A partir de ahí ya vamos desarrollando la idea", indica Blanca. Alberto completa esta idea afirmando que "estamos ante un momento de cambio y queremos aprovecharlo para cambiar la mentalidad prominente por otra que busque una arquitectura más creativa y vinculada a la persona y los espacios públicos".
En cuanto a la opinión realizada por el jurado sobre su proyecto, "una definida apuesta por atrapar el espacio interior y conectarlo con su contexto más próximo sin renunciar a la especifidad del programa propuesto, al cuidado por el detalle, a la lógica constructiva y a la experimentación, deseables en un proyecto de intervención sobre patrimonio industrial", Alberto señala que "expresa de una manera muy clara nuestros objetivos iniciales. Queríamos hacer una apuesta que potenciara los espacios público que suelen pasar a un segundo plano cuando se hacen iniciativas privadas".
La estudiante señala que llevan tres años presentándose a concursos "porque nos parece un modo de practicar con casos reales y ganar experiencia, además de ser una manera de darse a conocer en el mundo laboral"; de hecho, ya han obtenido dos menciones nacionales (una de ellas en la IX edición de los Premios DETEA) y una internacional. Actualmente a los miembros del grupo los separan varios cientos de kilómetros de distancia, dos de ellos, Cristina y Daniel, disfrutan de sendas becas Erasmus en la École National Supérieure d´Architecture de Strasbourg (ENSAS) de Estrasburgo y en la Budapest University of Technology and Economics (BME) de Budapest, respectivamente. Finalizado este cursos tienen previsto volver a la ETSA de Sevilla para trabajar en sus proyectos fin de carrera, y de nuevo juntos seguro que intentarán un año más ganar el primer premio de la próxima edición de los premios de la Fundación DETEA.
El primer premio, dotado con 3.000 euros y un periodo de prácticas en la empresa, ha recaído en el proyecto "Inspección", realizado por Alberto Montiel Lozano, David Belmonte García y Pedro de la Torre Prieto, estudiantes de Arquitectura de la Universidad de Málaga.
En cuanto a la categoría de edificaciones de nueva planta, el primer premio fue para el proyecto "Adherencia", de Inmaculada Navarro Gaspar, estudiante de la Universidad de Granada, que ha destacado por su excelente nivel y que también está dotado con 3.000 euros y un periodo de prácticas en la empresa.
Con motivo de la décima edición el jurado también ha querido destacar el gran esfuerzo de los equipos participantes del Premio DETEA para adecuarse al siempre difícil compromiso entre la funcionalidad de la instalación, el respeto patrimonial, su eficiencia energética, la adecuación a un entorno concreto y el rigor constructivo de los espacios destinados a albergar los procesos productivos.