Grietas en la edificación: cuál es su origen y cómo acabar con ellas

No debemos pensar que las edificaciones permanecen inmutables pues, al fin y al cabo, los materiales que las componen sufren constantes alteraciones que provocan un desgaste en la estructura. Al estar situados al aire libre, el paso del tiempo y los cambios en el clima acaban afectando a una determinada construcción, así como las diversas acciones llevadas a cabo en el interior de la instalación, que también pueden generar una degradación en el inmueble.

 

Bien es cierto que los diferentes materiales de una construcción tienen características propias como la resistencia, ser inoxidables, impermeables o incluso irrompibles. Sin embargo, a la larga pueden ir perdiendo estos rasgos propios. El éxito de una edificación radico en que es capaz de mantener las cualidades propias de sus elementos durante mucho tiempo, de manera que no aparezcan fallos graves y se puedan solucionar fácilmente.

 

Variables meteorológicas como la humedad o los constantes cambios de temperatura, pueden propiciar la aparición de grietas y fisuras en la edificación, que se generan debido a las continuas dilataciones y contracciones de los materiales que al conforman. No debes alarmarte, pero debes estar atentos ante la aparición de ellas en el edificio pues, a la larga, pueden convertirse en un grave problema que afecte a la estructura.

 

¿Qué son las grietas en la edificación?

 

Como hemos mencionado anteriormente, las constantes dilataciones y contracciones de los elementos de una construcción pueden generar la aparición de fisuras y grietas. Sin embargo, debemos identificar la diferencia entre ambas pues, a pesar de tratarse de desperfectos que actúan sobre el edificio, no tienen el mismo efecto sobre la construcción.

 

Definimos fisura como las hendiduras finas y superficiales que aparecen en la estructura. Son leves daños superficiales que actúan sobre el revestimiento del edificio, pero no sobre la estabilidad del mismo. Suelen aparecer en yesos, escayolas y pinturas, que recubren los elementos constructivos horizontales y verticales de los interiores. La solución a este problema es sencilla, tan solo basta con lijar la superficie, taparla y aplicarle un acabado.

 

Por otro lado, las grietas son más alargadas y profundas, pudiendo incluso separar dos materiales. No solo afectan a la superficie, sino que también pueden desplazarse por todo su espesor. Surgen en elementos como pilares, forjados y muros de carga.

 

Por ello, es importante que observemos atentamente la evolución de las mismas, pues pueden aumentar en tamaño o aparecer en más lugares, provocando un problema severo en el edificio.

 

Causas de la aparición de grietas

 

El paso del tiempo y los distintos cambios meteorológicos pueden provocar la aparición de grietas en la superficie de nuestra construcción. Por supuesto, tampoco podemos ignorar los temporales, la deficiencia de los elementos estructurales o los accidentes que tengan lugar en el edificio.  Así mismo, el terreno sobre el que se asienta el edificio también puede afectar a la aparición de grietas, ya que puede afectar a la estabilidad del edificio.

 

Entre los tipos de grieta más comunes encontramos: grietas en el mortero de ladrillos, fisuras horizontales entre los bloques reforzados y el parapeto de ladrillo, grietas en las juntas de la pared principal y cruzadas, fisuras en la pared portante y fisuras en columnas de mamposterías o reforzadas.

 

Es importante que observemos si su formación se trata de solo un problema aislado o si continúan creciendo y apareciendo en el edificio, de manera que no bastará con solo taparlas, sino que necesitaremos actuar directamente en el origen del problema.

 

Cuando nos disponemos a reparar una grieta, debemos identificarlas todas y observar tanto su tamaño como su profundidad, de manera que comprendamos el origen. Si se trata de una fisura leve, tan solo tendremos que usar un poco de masilla y pintura acrílica, que aplicaremos una vez esté la zona limpia

 

Cómo solventar el problema de las grietas

 

Una vez se haya identificado la aparición y causa de las grietas, así como la gravedad del problema, debemos plantearnos hacer un recalce, es decir, una rehabilitación que actúe para combatir los problemas que aparecen en la cimentación.

 

Entre los métodos reparación más comunes, encontramos:

  • Aplicar resina epoxi: de esta manera, las estructuras principales no se verán comprometidas y se rellenarán las brechas.
  • Cimentación con micropilotes: es una de las mejores soluciones para actuar frente a las grietas estructurales. Se caracterizan por ser muy fiables y durables. Es la solución perfecta cuando hay que transferir las cargas.
  • Compuestos de hormigón polimérico: son geniales para cubrir fallas estructurales del cemento y se puede aplicar mediante infiltración o capas. Tiene gran resistencia química, aguanta el desgaste y soporta las filtraciones de agua.
  • Aplicación de mezcla de cemento, lechadas y morteros: con ayuda de maquinaria especializadas, se puede crear una mezcla que ayude a reparar las zonas dañadas. También puede hacerse una mezcla en seco rica en cemento.
  • Inyección de resinas expansivas: es un sistema innovador de consolidación del terreno de cimientos que distribuye uniformemente el material que está expuesto a tensiones producidas por la cimentación.

 

Así pues, las grietas pueden ser un problema que, tarde o temprano, puedan afectar a nuestra construcción. Una rehabilitación a tiempo y el uso de buenos materiales en la estructura, pueden ayudarnos a solventar estos problemas.  No dudes en contactar con profesionales para la evaluación de la grieta, ya que te dirán cuál es la causa concreta del origen y el mejor remedio para ello.

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