GAS RADÓN, ¿DE QUÉ FACTORES DEPENDE QUE SE CONCENTRE EN LA VIVIENDA?

El gas radón es un inquilino indeseable en las viviendas. Si no sabes a qué nos referimos, en el post de hoy os informaremos acerca de este elemento presente en los edificios que resulta más peligroso de lo que podemos pensar y que no siempre se ha tenido muy en cuenta.

Lo primero que tenemos que saber es de qué hablamos. Se trata de un gas que se genera debido a la desintegración radiactiva de minerales y elementos como el uranio. Este está presente en el subsuelo, especialmente en los  graníticos. Es por ello que no todas las zonas de España están tan expuestas a este gas como otras.  Según el Consejo de seguridad nuclear, las zonas más afectadas son Galicia  Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid y ciertas zonas de Castilla La-Mancha.

 

¿Cómo llega el gas radón a las viviendas?

Como decíamos, el uranio se encuentra de forma natural en los suelos y rocas, y también puede aparecer en el agua. Por tanto, es fácil que el radón emane del suelo y pase rápidamente al aire. En este nuevo medio, este se desintegra y da lugar a partículas radiactivas. Si esto ocurre en cualquier tipo de ambiente exterior, no supone ningún peligro ya que no se concentra y se disipa con facilidad. Sin embargo, esto es muy diferente en lugares cerrados y es especialmente perjudicial en minas y cuevas. Aún así, hay que tener muy en cuenta que la concentración de radón en viviendas y edificios  puede ocasionar problemas para la salud.

En este tipo de espacios el radón surge de grietas, paredes porosas, zonas de cableado y tuberías, sumideros y desagües. Por tanto, podemos decir que la mayor o menor presencia de este gas en tu hogar depende, en definitiva, del tipo de subsuelo en el que esté construido (es decir, si es se trata de un subsuelo granítico o no; la ventilación del edificio (si el aire se renueva de forma constante o se estanca); y, por supuesto, de los canales que encuentra el radón para filtrarse.

 

Evidentemente, zonas como sótanos, mucho más cercanas al subsuelo, son mucho más propensas a la concentración de radón.

Para que puedas conocer el nivel de radón que hay en tu vivienda y asegurarte que no es demasiado elevado, existen algunos métodos que permiten medirlo:

 

  • Métodos instantáneos. Se trata de comprobar e identificar qué rutas sigue el radón para entrar en la vivienda a partir del suelo.
  • Métodos de lectura continua. Estudian las concentraciones a lo largo del tiempo y la evolución de las mismas.
  • Métodos integrados. Este tipo de métodos son perfectos para este fin. Gracias a ellos se puede inspeccionar y reconocer la zona de manera eficaz e incluso tomar decisiones sobre qué hacer para corregir la situación.

En cualquier caso, del mismo modo que, actualmente, es importantísimo saber que la vivienda posee un certificado energético, es indispensable que antes de tomar la decisión de comprar una vivienda nueva, exijamos al vendedor una medición de radón.

Esta puede hacerse mediante un proceso químico, algo más complejo, que proporciona el Laboratorio de Radón de la Universidad de Santiago de Compostela (cuyos resultados tardan 3 meses aproximadamente en ser emitidos); o a través de una medición digital que se lleva a cabo gracias a un pequeño aparato parecido a un móvil que es capaz de efectuar mediciones en unas 24 horas.

 

¿Por qué es perjudicial el radón?

 

Aunque no debemos caer en el alarmismo, estar expuestos de forma constante a una concentración importante de gas radón puede desembocar en daños para la salud de las personas. En concreto, el radón es una de las principales causas de cáncer de pulmón. De hecho, según la OMS, se trata de la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco (entre un 3% y un 14%).

 

¿Cómo podemos eliminar el radón de nuestro hogar?

 

Aunque ventilar la casa es algo necesario, no solo de cara a solucionar problemas con el radón, sino por otras muchas cuestiones, no solo vale con abrir ventanas y puertas para que se esfume. Estas son algunas de las medidas que deben tenerse en cuenta para evitar la presencia de radón en tu casa:

 

  1. Instalar un sistema de extracción mecánica en el sótano o en el suelo para acabar con el radón en los lugares con mayor concentración.
  2. Quitar presión entre el suelo y el terreno, para evitar que se filtre desde el sótano hasta las habitaciones.
  3. Sellar el piso y las paredes.
  4. En obras nuevas: colocar membranas anti-radón en la cimentación
  5. En rehabilitaciones: añadir arquetas de extracción de gas radón, es decir, unos agujeros en el subsuelo de la casa diseñados para extraer el gas hacia el exterior antes de que penetre en casa.
  6. Evidentemente, mejorar la ventilación general de la vivienda y del forjado.

 

 

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