ESTRUCTURAS Y CUBIERTAS PARA NAVES INDUSTRIALES

Como ya sabréis, una nave industrial es una construcción pensada especialmente para albergar la producción de una empresa así como su maquinara e incluso servir de lugar de trabajo de sus empleados. Sin embargo, y dentro de estos márgenes, los usos que podemos hacer de ellas son muy variados dependiendo de la actividad de la empresa a la que pertenezca. Esto es precisamente el lugar del que vamos a partir para explicar cuáles son los principales tipos de estructuras y cubiertas para naves industriales. ¿Por qué? Porque dependiendo de este factor, serán más o menos apropiados unos tipos u otros. Estas son las cubiertas y estructuras para naves que actualmente existen en el mercado:

 

Estructuras: En el terreno de las estructuras, encontramos tres variantes muy definidas:

 

Metálicas:

Estas estructuras se caracterizan porque son bastante rápidas de construir. Además, cuenta con tiempos de forjado mucho menores. El hecho de que sean de metal hace que las vigas no pesen y sean muy fáciles de transportar en comparación con otras de otros materiales como el hormigón. No obstante, son menos rígidas, pero el precio de estas estructuras es bastante inferior. Es importante que proteger este tipo de naves con materiales contra incendios para que este no se extienda rápidamente. Las estructuras de este material son muy habituales en empresas de ganadería o acero entre otras.

 

 

Hormigón:

A diferencia de la anterior, las naves de hormigón son mucho más lentas a la hora de construirse. Por eso, y porque los materiales son más caros, el precio de estas naves suele ser mayor al de las metálicas. Asimismo, el transporte es bastante complicado y deben usarse auto-grúas y otros mecanismos. La ventaja de las estructuras de hormigón radica en la gran rigidez de la construcción. Asimismo, el fuego no es tan devastador en entornos de hormigón como sí que lo es con el metal.  Otro punto a favor de las naves de hormigón es que es posible fabricar cualquier tipo de forma  gracias a encofrados, algo que es difícil de llevar a cabo si el material utilizado es metálico. Por último, el mantenimiento de estas naves es mínimo. Esto se debe a que no es necesario aplicarles tratamientos de anticorrosión, oxidación o pintura (algo que sí que es esencial para las naves metálicas).

 

Estructuras mixtas (metálica y hormigón)

Aunque pudieran parecerte dos mundos totalmente opuestos, es posible llegar a un punto intermedio en el que ambos materiales se unan para formar una estructura con más ventajas que inconvenientes. Son rígidas pero al mismo tiempo permiten el uso de diferentes materiales prefabricados, de manera que el tiempo de construcción es inferior al de las naves hechas exclusivamente de hormigón. Por otro lado, y como cabe esperar, son algo más caras que las metálicas, pero en ningún caso superan los costes de las de hormigón. Como se dice, en el término medio está la virtud. Por eso,  estas estructuras mixtas parecen ir ganando terreno en el mercado.

 

En cuanto a las cubiertas, también encontramos varios tipos entre los que elegir a la hora de construir una nave industrial. Como decíamos anteriormente, la selección de uno u otro dependerá directamente de la actividad de la empresa que vaya a hacer uso del edificio.  No obstante, y aunque podamos elegir entre diferentes variedades, es importantísimo que sea cual sea nuestro criterio, tengamos siempre presente que las cubiertas deben proporcionar el aislamiento que se espera de ellas tanto para evitar el frío como el calor del exterior. Esto es básico no solo porque puede afectar a la producción y al almacenamiento interior sino porque también repercute en la comodidad y bienestar de las personas que trabajan dentro. Encontramos cuatro tipos de cubiertas:

 

Simples:

Hechas de chapas metálicas, son las cubiertas más económicas que podemos encontrar.  Su montaje es rápido y sencillo y son duraderas. Sin embargo, hay que tener cuidado con este tipo de cubiertas y asegurarse de que se fijan correctamente ya que es posible no resistan a vientos fuertes. Además es necesario aislarlas térmicamente.

Tipo sándwich:

Estas cubiertas, también conocidas como dobles poseen dos placas de chapas metálicas o fibrocemento en la zona superior e inferior, dejando aislado el interior. El material aislante suele ser lana de vidrio o poliestireno extruido. Entre sus ventajas destaca el control acústico que impide que entre demasiado ruido del exterior y al mismo tiempo evita que salga el ruido interno, propio de la actividad industrial de la empresa. Al mismo tiempo, es un tipo perfecto para conservar la temperatura interior.

 

Cubiertas tipo Deck:

La estructura que conforma este tipo de estructura es una plancha metálica, un aislante (acusticotérmico) y un elemento que hace posible la impermeabilización sin necesidad de juntas. Son de fácil montaje.

 

Cubiertas autoportantes:

Se trata de una placa metálica curvada que se posa sobre las vigas de carga y se fija con tornillos. Esta opción acelera el proceso de ejecución y al igual que las anteriores posee cualidades que  protegen del ruido y de las diferentes temperaturas. Un rasgo característico de ellas es que mejora el deslizamiento de agua y nieve y es muy resistente al viento.

 

 

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