Diferentes combustibles para la calefacción de nuestro hogar

 

Hoy en día buscar maneras eficientes de calefacción del hogar y no costosas para proveer de energía y así calentar nuestra vivienda es preferente.

 

Es de interés empezar por considerar que combustibles están disponibles para el buen funcionamiento de la calefacción del hogar.

Pero estos tipos de combustibles varían de varias formas, el proceso de instalación de los equipos, conveniencia, accesibilidad, disponibilidad y la cantidad de emisiones de CO2 que emiten. Para elegir la mejor alternativa de combustible para la calefacción residencial os describimos cada una de estas opciones, y así poder tomar la mejor decisión para la economía del hogar.

 

Entre ellos podemos destacar las siguientes:

 

Electricidad: son una opción muy popular en los hogares del mundo. Son sistemas eficientes a base electricidad barata y de bajo consumo con alta capacidad térmica para calentar el hogar y liberar el calor al día siguiente. La dificultad con estos calentadores eléctricos es que hay muy poco control sobre el proceso de liberación del calor, pero aún así son una alternativa rentable para calentar una casa.

 

Gas Natural: Es el combustible de calefacción más utilizado en los hogares de todo el mundo, también y la opción más económica para los consumidores. Sin embargo, no todas las residencias están vinculadas a la red de gas. Es un combustible fósil, por lo que surge a partir de los restos de la materia viva de millones de años atrás. Se considera el más limpio de los combustibles fósiles ya que por cada unidad de energía o calor entregada, las emisiones de CO2 son la mitad de las del petróleo.

 

Gasóleo para la Calefacción: Esta es buena opción para los hogares que no están conectados a la red de gas y no quieren pagar mucho por las instalaciones eléctricas de calefacción. Con un mantenimiento a diario estos sistemas de gasóleo para calefacción pueden tener una vida útil de más de 30 años, calentando de manera eficiente y a bajo costo.

 

Gas licuado de petróleo: El gas licuado de petróleo es una mezcla de gases que están presentes en el gas natural disueltos en petróleo. Está siendo muy usado como fuente fiable de energía a bajo costo para impulsar motores de vehículos, por ello puede ser una buena alternativa también para calentar el hogar.

 

Biomasa: Este combustible consiste principalmente en madera. La madera es un combustible de baja densidad de energía, con esta se obtiene menos energía por una mayor cantidad de elementos que la producen, por lo que se necesita de un gran espacio de almacenamiento para poder tener el combustible suficiente para alimentar una caldera.

 

Calefacción a base de carbón: Hace muchos años el carbón era la mejor opción de la mayoría de los hogares del planeta para calentarse en invierno. A día de hoy se destaca que el carbón presenta problemas con el almacenamiento y puede ser engorroso su transporte desde su lugar de almacenamiento para alimentar una caldera, pero algunas calderas de carbón se alimentan a base de la gravedad para disminuir la necesidad de ser recargadas con carbón.

 

Calefacción urbana: Este tipo de calefacción de hogar implica el suministro de agua caliente a través de tuberías que transportan agua caliente a los hogares y empresas. El agua caliente se alimenta en la tubería doméstica para calentar los radiadores y proporcionar agua caliente en el hogar. Elimina la necesidad de una caldera individual, pero necesita un sistema de control de calor.

 

Ventajas y desventajas de algunos sistemas de calefacción para el hogar:

 

La calefacción eléctrica:

Entre sus principales ventajas está la producción de calor sin generar ni residuos ni olores, y sus costes de mantenimiento son bastante escasos. Además, suele ser bastante asequible, la desventaja es que no está recomendada para calentar espacios o habitaciones muy grandes.

 

La calefacción de gas:

Su principal ventaja es que es bastante limpia y segura y el calor generado llega a más distancia que el eléctrico. Entre sus inconvenientes, podemos destacar que para instalarla hay que hacer una obra mayor.

 

La calefacción de suelo radiante, de la que no hemos hablado anteriormente, es la que se instala debajo del suelo de las viviendas. Su funcionamiento se basa en el sistema de expansión del calor. El suelo radiante consiste en un sistema de tuberías que van colocadas por debajo el pavimento de la casa y por las cuales circula agua, calentada previamente a través de pequeños tubos flexibles. Es compatible con muchos tipos de acabados como pavimentos en casas actuales, pero con materiales con inercia térmica, como las baldosas pétreas o la cerámica. También es compatible con la madera, aunque esta tiene que ser lo suficientemente estable y estar bien colocada

Su principal ventaja es que es una modalidad más económica, pero es el sistema más costoso a la hora de instalar, ya que se necesitan grandes obras.

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