¿Cuál es la mejor orientación para una casa o edificio?

 

La corriente de la construcción preocupada por edificar estructuras combinando el uso de materiales ecológicos con técnicas para maximizar la eficiencia energética crece cada vez más. Quizá la máxima de esta corriente sea el diseño de casas biopasivas, pero también existen estrategias que se pueden implementar para tener una vivienda responsable con el medio ambiente, sin embarcarse en un proyecto tan complejo. Si se trata de aprovechar al máximo la luz solar, debes prestar especial atención a la orientación de la vivienda.

 

El sol es una fuente de energía natural de la que todos pueden beneficiarse. Puede parecer un aspecto que carece de importancia, pero la dirección en que se construye una infraestructura supone un impacto en la incidencia de luz natural y, por tanto, en el calor que recibe el edificio. Así, orientar correctamente una vivienda puede traducirse en más horas de luz solar aprovechables, ahorro en costes de calefacción y aires acondicionados y en contar con un hogar repleto de ambientes luminosos y agradables. Pero, ¿cómo elegir la mejor orientación?

 

El movimiento del Sol

 

Como bien es conocido, el sol gira alrededor de la Tierra y su trayectoria no solo es la responsable de las diferentes estaciones y cambios de temperatura, también de la cantidad de luz que entra por las ventanas a lo largo del día. El movimiento del sol es en dirección este-oeste. Sin embargo, como consecuencia de los dos movimientos de la tierra con respecto al sol, la inclinación de la estrella respecto al planeta hace variar el ángulo de incidencia solar en el eje norte-sur. Durante el invierno, la trayectoria solar se produce debajo del eje este-oeste, mientras que, en verano, supera el eje. En otras palabras, la luz del medio día incide en ángulo alto en el invierno y en ángulo bajo durante el verano.

 

Aunque la trayectoria del Sol sobre el horizonte cambia, el sol siempre sale por el este y el ocaso es en el oeste, en ambos hemisferios. Por esta variable, para el hemisferio sur, la fachada de las edificaciones que está constantemente expuesta al sol es la orientada hacia el norte, mientras que para el hemisferio norte el frente de sol constante es el de orientación sur. Esto no significa que las fachadas orientadas hacia el este o hacia el oeste no reciban luz solar, sí reciben la energía del sol, pero en menor intensidad y durante menos tiempo.

 

La orientación óptima

 

Si se quiere aprovechar la energía solar pasivamente, es decir, sin instalar paneles solares, es imprescindible prestar atención a la orientación de la fachada principal de la vivienda. Esta es la cara del edificio con mayor exposición al sol. Son muchos los factores a tener en cuenta, sobre todo por los cambios en las condiciones climáticas que induce la trayectoria solar a lo largo del año y que afectan la exposición solar en cada estación. Lo ideal, es conseguir que los rayos solares calienten lo suficiente en el invierno, y lo menos posible durante el verano. Esto, sin sacrificar el aprovechamiento de la iluminación natural en las horas de luz.

 

  • Orientación norte: en general, una fachada orientada hacia el norte es la que menos luz solar recibirá a lo largo del año. La posibilidad de que incida directamente es escasa, pudiéndose experimentar únicamente durante el verano. Si el inmueble es construido en una zona de calor por excelencia, puede que sea buena idea edificar la fachada principal hacia el norte. Esto tiene un impacto favorable en la probabilidad de mantener una temperatura fresca en el interior de la vivienda en la mayoría de los meses del año, con la presencia de luz natural en buena parte del día.
  • Orientación sur: las infraestructuras edificadas con la fachada principal hacia el sur, reciben luz solar directa casi todo el día, durante todo el año, con excepción de los meses de verano. Al contrario de las viviendas orientadas hacia el norte, la disposición hacia el sur es idónea para los hogares ubicados donde las bajas temperaturas y los altos porcentajes de humedad acompañan por largos períodos de tiempo, en las estaciones de primavera, otoño e invierno. Generalmente, las habitaciones orientadas al sur son excesivamente calurosas.
  • Orientación este: puede que esta sea la opción preferida por la mayor parte de los arquitectos y diseñadores de interior. Una vivienda orientada hacia el este recibe el calor del astro rey desde el amanecer hasta el mediodía. Esto hace que sea una disposición favorable con independencia del clima que predomine en el lugar donde se decida construir. Recibir sol únicamente en las primeras horas del día, hace que el hogar se caliente lo suficiente, pero pueda liberar el exceso de calor antes del anochecer.
  • Orientación oeste: con las viviendas orientadas hacia el oeste, pasa lo contrario. El sol incide en estas construcciones pasado el mediodía y hasta el atardecer. Así, es difícil que el calor que se acumule en el interior logre escaparse a lo largo del día. Para las familias que viven en zonas de clima frío, puede ser una buena opción. Mientras que, para quienes habitan en zonas cálidas la orientación hacia el oeste puede convertirse en una pesadilla.

 

Elegir correctamente la orientación de una vivienda es fundamental para su integración y adaptación al medio ambiente. Si se disminuye el consumo energético en calefacción y aire acondicionado, se reducen las emisiones de carbono y la inversión en facturas de luz. Asimismo, se consigue maximizar el tiempo de exposición a la luz solar, vital para el correcto desarrollo de todos los seres vivos.

 

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