Conoce las casas biopasivas

 

El mundo de la construcción sigue evolucionando día a día hacia nuevos estilos, técnicas y materiales que revolucionan el sector. En plena era de la innovación y la búsqueda de la eficiencia energética en los hogares, llega al mercado una nueva tendencia que poco a poco se está imponiendo en el sector: las casas biopasivas, o las viviendas que cuentan con una arquitectura bioclimática.

 

Estas construcciones cuentan con un diseño inteligente centrado en el consumo casi cero de energía y el uso de materiales que tengan un reducido impacto medioambiental. Aprovechando recursos naturales, utilizan sistemas pasivos como el aislamiento térmico o la captación solar, consiguiendo reducir el consumo energético de un 60% a un 90% respecto a una casa convencional.  En su proceso de construcción, se tienen en cuenta las características del entorno para hacer que la vivienda sea lo más sostenible posible. Además, se busca la reducción del exceso de emisiones de CO2, por lo que los materiales empleados en la construcción de edificaciones biopasivas debe dejar la mínima huella de carbono, aprovechando al máximo la energía lumínica.

 

La casa biopasiva en un concepto dentro del mundo de la construcción, que pone de manifiesto la creciente preocupación por la sostenibilidad global, la eficiencia energética y el ahorro en el gasto de recursos a largo plazo. Todo esto sin sacrificar la comodidad y el diseño.

 

Cinco criterios de las casas biopasivas

 

No todas las viviendas sostenibles siguen las normas de los hogares biopasivos. Estas construcciones deben seguir unos criterios que asemejan a los establecidos en las Passivhaus alemanas, un estándar de construcción que surge a finales de los años 80. Así, se busca construir viviendas que alcancen un máximo de confort al combinarse materiales de alta tecnología que garanticen la calidad del edificio y la reducción significativa en el consumo de energía.

 

  1. Aislamiento térmico: una de las máximas de este estándar de construcción es que son edificaciones capaces de brindar bienestar térmico con o sin una fuente de energía mínima dentro del edificio, o, dicho de otro modo, no requieren de ningún tipo de calefacción convencional. El resultado es la maximización de la eficiencia energética. Para conseguirlo, la construcción se vale de muros sin puentes térmicos, que combaten las bajas temperaturas y previenen las pérdidas de calor. La función principal del aislamiento es conseguir aprovechar la propia temperatura del interior de la casa sin que influya la temperatura

 

  1. Puertas y ventanas de calidad: dos de los elementos que posibilitan el flujo de aire y por tanto, influyen en la temperatura interior de un edificio, son las puertas y ventanas. Para adecuarse al estándar de una casa biopasiva, las puertas y ventanas suelen contar con un acristalamiento aislado de triple panel, revestimiento de baja emisividad, sellos de aire, marcos de ventana adaptados al corte y aislamiento térmico… Estructuras que consigan detener el flujo térmico y con un coeficiente alto de ganancia de calor solar.

 

  1. Sistemas de ventilación: la calidad del aire interior es otro de los indicadores de rendimiento en un edificio biopasivo. El hermetismo tiene implicaciones en la entrada de aire fresco, una exigencia para desarrollar una vida saludable. Así, los sistemas de ventilación son una tecnología clave en este tipo de construcciones. Un sistema de alta calidad no solo reducirá considerablemente los gastos operativos de cualquier edificio, también garantizará el flujo adecuado de aire fresco.

 

  1. Aprovechamiento de las fuentes internas: Además de usar la ganancia solar pasiva, los edificios Passivhaus hacen un uso extensivo de su calor intrínseco de fuentes internas, como el calor residual de la iluminación, electrodomésticos y otros dispositivos eléctricos. Asimismo, se aprovecha el calor corporal de las personas y animales que habitan el edificio. En promedio, una persona emite un calor equivalente a 100 vatios de energía térmica irradiada. Es de vital importancia la eliminación de los puentes térmicos, por lo que se debe tener muy en cuenta y combatir, si se tienen, los puntos de escape de calor de la casa. El aislamiento térmico debe ser continuo y sin interrupciones, una especie de empaquetado en el que no haya posibilidad de fuga

 

  1. Iluminación y electrodomésticos: otra de las formas de minimizar el consumo de energía pasa por la elección de los electrodomésticos y el aprovechamiento de la iluminación natural. El diseño de un sistema de iluminación sostenible contempla el uso de fuentes de bajo consumo energético, como las bombillas LED o los diodos orgánicos emisores de luz (OLED). También, utilizar accesorios para el hogar equipados con celdas fotovoltaicas, temporizadores, y detectores de movimiento, que permiten controlar el consumo de luz y electricidad.

 

 

Si buscas una construcción con un máximo de confort, consumo energético eficiente, una temperatura interior homogénea y, sobre todo, responsable con el medio ambiente, optar por una casa biopasiva es la mejor alternativa. Aunque suponen una alta inversión, es un gasto que a medio y largo plazo se amortiza y entretanto, reduce el impacto en la contaminación propio de los seres humanos.

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