Cómo conservar el parqué brillante y en buen estado

La construcción de un hogar es un proceso que requiere atender a millones de detalles, entre ellos, la elección del suelo. El abanico de posibilidades es infinito, y la decisión dependerá en gran medida del espacio donde se va a colocar. Es un elemento con un inmenso peso visual cuando se diseña de una habitación, por esto es fundamental que logre conjugar confort, belleza y eficacia. Además, elegir el pavimento es decisivo para definir el estilo y el ambiente de la vivienda.

 

Entre los españoles, la madera es una de las opciones más populares. Es un material que va bien casi con cualquier preferencia estilística, permitiendo crear espacios clásicos, modernos o vanguardistas, en función de la decoración escogida para acompañar las habitaciones. Son los suelos duraderos, elegantes y de calidad, por excelencia, aunque es cierto que precisan de cuidados especiales. Incluso dentro de los suelos de madera, existe una variada gama de opciones en tonalidades y grosor, pero sin duda, la elección favorita es el parqué.

 

¿Por qué un suelo de parqué?

El parqué es un revestimiento para suelo que toma forma al unir piezas de madera noble, generalmente de roble o castaño. Estas láminas se pegan directamente sobre el cemento, haciendo que sea un pavimentado de carácter sólido y, por tanto, resistente. Es un suelo que, por su calidad y belleza, no pasa de moda. Así, es posible encontrarlo tanto en viviendas recién construidas como en el hogar de los mayores de la familia.

 

Pese a que es una superficie susceptible a arañazos y rasguños, tolera muy bien los productos químicos y de limpieza, permitiendo que sea más sencillo combatir el sucio y las manchas. También cuenta con propiedades que facilitan el aislamiento del ruido y de las temperaturas extremas. Asimismo, al ser suelos de madera noble, son resistentes a agentes descomponedores como la incidencia del sol.

 

Limpieza y cuidados

 

Aunque la resistencia es una de sus cualidades principales, un suelo de parqué advierte ciertas prácticas específicas de cuidado para mantenerse brillante y en buen estado.  Algunas de estas medidas de mantenimiento pasan por el aspirado regular, o el lijado y barnizado cada cierto tiempo. Adoptarlas en la rutina consigue hacer que el parqué siempre luzca como nuevo.

 

  • El hábito de la limpieza: hacer pequeñas y regulares sesiones de limpieza siempre es más recomendable que permitir que la suciedad se acumule. Aspirar o barrer periódicamente, no solo evita la que el sucio que se debe limpiar sea excesivo, sino también disminuye el riesgo de que se incruste entre las rendijas características de los suelos de parqué.
  • La elección de los productos adecuados: elegir el cepillo o escoba con el que se va a barrer es igual de importante, siendo preferible utilizarlas de cerdas suaves para minimizar el peligro de rayar la superficie. La mopa también es de gran ayuda. En general, los limpiadores no abrasivos son los mejores aliados. Si has comprado un producto o utensilio de limpieza nuevo, es recomendable probarlo en un área poco visible antes de usarlo en todo el suelo. No olvides leer las etiquetas e instrucciones de uso y asegurarte de que son artículos recomendados para parqué.
  • El sentido de las láminas: aunque parezca un detalle sin importancia, es recomendable limpiar siguiendo el sentido de las láminas de madera. Con independencia de si se está aspirando para eliminar residuos finos o pasando la mopa para ultimar la pulcritud de la habitación, lo mejor es guiarse por el patrón que trazan las piezas que componen el suelo.
  • El agua, un enemigo: un derrame de agua no controlado puede ser catastrófico para una superficie de madera. Como bien es sabido, este revestimiento es susceptible a la humedad. El levantamiento del suelo no es el único riesgo, también lo son las manchas de agua. Para evitar estos males, lo mejor es secar el área que se ha limpiado. Si el suelo no está sellado, el contacto con el agua debe ser muy moderado. En el caso de manchas, una forma de combatirlas es colocando una servilleta o cualquier pieza de tela sobre la zona afectada y airear con aire caliente para secar la humedad arraigada. Se puede hacer con la ayuda de un secador de pelo.
  • Las alfombras, grandes aliadas: además de reducir la posibilidad de que las partículas de polvo se acumulen entre las láminas o rayen el suelo, las alfombra protegen las zonas donde hay mayor tránsito de personas, y del movimiento de las puertas. También, para evitar rasguños y lesiones, se pueden acondicionar las patas de los muebles con protectores de tela o de gel.
  • La restauración: si bien la salud y durabilidad del parqué está casi asegurada siguiendo estos tips, con el paso del tiempo es aconsejable recurrir al mantenimiento profesional. La mayoría de las personas realiza este procedimiento, que generalmente consiste en lijar, pulir y barnizar la superficie, cada cinco años.

 

Sin lugar a dudas, el revestimiento de parqué es una de las mejores alternativas para dotar de personalidad el suelo del hogar. Por el sinfín de colores, texturas y formas que este material ofrece, el acabado es único. Es una opción confortable y tan lujosa como resistente al paso del tiempo. Con el cuidado adecuado, el suelo de parqué luce siempre como recién colocado.

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