Carreteras inteligentes

En alguna ocasión ya hemos tenido la oportunidad de hablar de la importancia de las carreteras sostenibles y del por qué es necesario que avancemos hacia un panorama en el que la mayor parte de las carreteras sean solares. En esa misma línea, y ya que Detea está siempre comprometida con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente, así como con el desarrollo y la puesta en marcha de nuevos modelos tecnológicos en el sector, hoy volvemos a hablar una vez más sobre las carreteras y sobre cómo cada día se intenta mejora la tecnología que aplicamos en su construcción. De esta manera, pronto podremos convertir las vías por las que circulamos en verdaderos caminos inteligentes.

No obstante, estos avances no solo mejoran nuestro entorno sino que además ofrecen posibilidades a los conductores que antes no nos habíamos planteado. ¿Te has parado a pensar alguna vez cómo serían estas carreteras inteligentes? Te lo explicamos:

Una carretera inteligente es aquella capaz de recoger una gran cantidad de datos interesantes y útiles para los conductores. De este modo se facilita información relevante para aumentar la seguridad de los viajeros. Estas también funcionan para mantener al tanto a las autoridades de lo más relevante. Será posible prever determinadas circunstancias como aquellas relacionadas con el tiempo atmosférico o el tráfico, pero también será posible informar y recibir respuestas en caso de algún accidente y otra cuestión similar. Conocer a qué temperatura está el asfalto , controlar la iluminación del lugar, recomendar rutas alternativas para reducir los tiempos de espera mientras se disminuye el consumo de gasolina y las emisiones derivadas del los combustibles fósiles, son otras de las posibilidades que ofrece este tipo de avances.

¿De dónde surgen las carreteras inteligentes?

Estas aparecen de la necesidad de progresar debido a cuatro factores:

La ecología: como decíamos, la cuestión medioambiental juega aquí un papel cada vez más importante. La ciudadanía cada vez es más consciente de que hay que actuar de manera ecológica y exige a sus gobiernos que tomen medidas para ello.

Costes de producción y mantenimiento: Como es muy costoso mantener y producir carreteras con el actual sistema, los países han comenzado a pensar en otras opciones que permitan reducir costes. Esto ha facilitado la aparición de proyectos alternativos basados en el uso de las nuevas tecnologías.

El tráfico: ¿qué puede haber más molesto durante la conducción que el tráfico elevado? Asimismo, este tiene un impacto directo en la economía y en la salud. Por ello, especialmente en las grandes ciudades donde se concentran una gran cantidad e vehículos, la posibilidad de poder estar informado en tiempo real de cómo varía el tráfico hace de las carreteras inteligentes un avance atractivo para todos. Estas no solo.

Los coches inteligentes: Aunque todavía nos parece impensable, cada vez nos aproximamos más a un futuro en el que la mayor parte de coches sean autónomos. Por eso, las carreteras deben estar adaptadas al mismo nivel tecnológico que los vehículos. Asimismo, el uso de vehículos eléctricos (que ya están usando y cada vez irán ganando más terreno en el mercado) hace necesario que existan puntos de recarga. Estas carreteras también están pensadas para albergar carriles que hagan posible la recarga de baterías mientras se conduce.

Los primeros casos:

Es cierto que cada vez más las ciudades muestran su preocupación por preservar el medio ambiente y evitar grandes concentraciones de cO2, por ejemplo. En capitales como Madrid, París, Berlín, Londres o Roma ya existen medidas para prevenir la acumulación de contaminación en la atmósfera. Sin embargo, y aunque  se está trabajando en ello, las carreteras inteligentes todavía no son una realidad extendida.  Pese a ello, sí que existen algunos proyectos que poco a poco intentan abrir camino a estas propuestas innovadoras.

En Holanda, por ejemplo, ya se implantó una carretera capaz de almacenar luz del sol durante el y proporcionar una gran cantidad de luz durante la noche, todo ello gracias a la aplicación de una pintura dinámica fluorescente.

Otro caso similar es el de Hamburgo. La ciudad alemana cuenta con una carretera inteligente que posee cámaras, radares y sensores cuya función es trasladar información a través de wifi.

Por otro lado, en Dallas se ha construido una autopista realmente pionera. Cuenta con peajes automáticos con sensores que hace posible que los coches no tengan que parar. Pero esto no es lo más novedoso. Este peaje estadounidense varía el precio de su tarifa en función de cómo fluya la circulación en cada carril de manera que mientras más vehículos haya, más sube el precio.

En general, existen numerosos proyectos piloto que intentan desarrollar este tipo de vías  y solo es cuestión de tiempo que estás sean un hecho.

 

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